En el Día Mundial del Agua se busca generar conciencia mundial de cómo cuidar de la mejor manera este recurso vital para la subsistencia del ser humano. En el caso del Transporte Marítimo de Cargas se encuentra uno de los principales focos de contaminación de océanos, aquí compartimos dos alternativas que ya están operando y son la gran esperanza para un transporte de cargas sustentable.

La nueva generación de “Rotores”

El año 2014 la empresa Norsepower planteó la modernización de los clásicos rotores Flettner, que fueron patentados a principios del siglo XX por el alemán Anton Flettner. Se trata de una especie de “velas rotativas”, el sistema consiste en un cilindro giratorio que, gracias al efecto Magnus, aprovecha la energía eólica para propulsar la nave.

Para un clima ventoso favorable, los rotores modernos permiten un menor uso del combustible del barco de carga. Además, puede instalarse en la mayoría de modelos de buques de transporte que actualmente están funcionando.

Actualmente, el proyecto está siendo desarrollado por Instituto de Tecnologías de la Energía (ETI), Shell y Norsepower. Los buques Maersk son los primeros que ya se mueven con esta tecnología.

Buques eléctricos para cortas distancias

La mejor alternativa existente para reducir al mínimo las emisiones tanto en la atmósfera como en el agua es la energía eléctrica, lo que hace unas décadas parecía imposible (por la tecnología de las baterías vs el peso de las cargas) en agosto ya se comienza a realizar en puertos a corta distancia.

El llamado “buque Tesla” creado por la empresa holandesa Port Liner comenzará conectando los puertos de Amberes, Ámsterdam y Rotterdam. Además de poseer cero emisiones, son autónomas (sin pilotos) y su batería permite 15 horas de navegación.

En agosto de 2019 entrarán en funcionamiento cinco barcazas de 52 metros de eslora y 6,7 metros de manga, capaces de transportar 24 contenedores de 7 metros con un peso máximo de 425 toneladas.

Sin duda que estas alternativas unidas brindarían un alivio considerable a los contaminantes industriales que emiten estos buques y de paso, aportarían de manera significativa al cuidado del planeta. Grandes industrias se han comprometido con este giro en las fuentes de energía, y es responsabilidad de todos tomar conciencia al respecto.